Microrrelato

“Ven aquí”,
latía uno.
“No me quiebres”,
imploraba otro.

Los pardos se perdían en la verde selva que mantenía sus instintos alerta hasta que se humedecieron y el color sangre empezó a hacerse notar. Cayeron presos en los brazos de Eros, que acunaba más deseo de ser que realidad de estar. El frío amenazaba con saquear el microclima que se había creado. Las gotas de rocío descienden por el envés de las hojas, esbozaban los contornos de ensoñaciones efímeras.

Tiempo.
El silencio se había desnudado.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s