Beyond the world to the end of time.

He llegado a creer en su inmortalidad.
En sus manos suaves haciéndome cosquillas eternamente. En su mirada llena de ternura en mis horas bajas. Estaba segura de que sería ella quien respondiese siempre a mis llamadas, sin importar el momento. Y sé que, en cierto modo, así será, aunque no sea capaz de reconocerlo. Veía cómo año tras año le alcanzaba y juraba que era tan grande como ella, pero nunca llegaré a serlo. Ni si quiera podré igualarla. Esperaba que el reloj nos cediese tanto tiempo como quisiésemos, pero creo que infinito no es un concepto que vaya a cedernos. Me enseñó desde el primer día a sujetar su mano, a confiar en su aroma y a reír como si no hubiese mañana. Me hizo de guardaespaldas los días más fríos, de paraguas cuando comenzaba el monzón. Mostró su fuerza continuamente. Yo no la vi, pero quien lo hizo dice que era grandiosa, que nada la paraba. Ahora, ese oleaje salvaje se ha convertido en un mar calmado, en rayos de sol que nos hacen florecer.

He llegado a creer en su inmortalidad.
Yo era pequeña y ella indescriptible. Yacía plácidamente sobre su pecho, escuchaba la melodía de su corazón latiendo lento, tranquilo, me decía que todo estaba bien, que esa noche nada ni nadie podría dañarme. Tenía prisa y yo siempre tan lenta, recuerdo todas esas veces en las que peleamos. Me peinaba con delicadeza, desenredaba mi pelo y prometía que era la niña más guapa del mundo. De su mundo y con eso era más que suficiente. Trabajaba de sol a sombra y yo dormía sobre su almohada. Olía a ella, a su pelo, a sus brazos abrazándome. Me enseñó la importancia de la familia, pero en especial de lo especiales que son las madres. Mi amiga, mi consejera, mi estrella, mi suerte, mi madre. Jugábamos con las muñecas, dábamos largos paseos que desembocaban en terapias improvisadas.

He llegado a creer en su inmortalidad.
Pero he crecido y me he dado cuenta de cuan efímera es la vida. De lo poco que sé de este juego al que llaman vida, diré que no hay nada como tenerle al lado, verle sonreír, saber que su mano está tendida siempre que la necesite, que va a parar mis lágrimas antes de que me ahoguen o, por el contrario, que va a convertirlas en lágrimas de felicidad. También diré que eres la mejor madre del mundo. De mi mundo y con eso es más que suficiente. Me ha demostrado que vale mil veces más una mirada tierna a una llena de rencor, porque eso no me llevará a ningún lugar. Me ha enseñado a creer en mi, a luchar por lo que quiero. Ha confiado en mi. Se ha tirado a mis brazos con los ojos cerrados sabiendo que yo la sujetaré. El tiempo no para y yo me hago imparable con él. Cojo fuerzas y aprendo de ella. Después, seré yo quien construya escaleras para hacerle subir, le abrazaré para que deje de temblar y haré toda clase de payasadas que se me ocurran sólo por verla reír.

He llegado a creer en su inmortalidad.
Ahora sé que siempre está conmigo,
pase lo que pase,
esté donde esté,
sea como sea.

20150626124308

Mi amiga,
mi consejera,
mi estrella,
mi suerte,
MI MAMI.

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