Retrouvailles.

“Siempre nos quemará París”,
dijo la última vez que nos vimos.

Han pasado tres años. Quedamos en volver a vernos. 679 km después aquí estoy, debajo de una estructura de hierro.
Sigo esperando.
Nunca supe por qué la llaman la ciudad del amor, a mí me trajo más desdicha que cualquier otro lugar. Damien me reprochaba el mal humor de las mañanas, pero siempre supo que era carne de elegía.

Continuamente discutíamos.
Yo era fogata.
Él era témpano de hielo.
Polos opuestos que eventualmente se atraían,
se distraían,
se absorbían.

Era jueves, el cielo estaba encapotado. Lo distinguía desde lejos. Recuerdo que al llegar ni me miró, fui una más de cientos. No tenía ni un ápice de preocupación en su cara, su corazón latía con parsimonia. Finjo que no sé, que no he sabido. Nombraba todos aquellos sitios que habíamos visitado. Parecía un niño que acababa de aprender la tabla de multiplicar, por desgracia, a mi me tocó multiplicar por cero. Me vació las entrañas, me dejó sin más palabra.

El recuerdo puede doler más que una quemadura.
Y te recuerdo.

De eso hablaba con este gato que voy a adoptar en tu nombre. Ahora sé que tu ausencia está hecha a prueba de fuego, que las advertencias fueron en vano y que tal vez las chispas sean quienes empezaron con todo. Me paré a esperar, dejar correr el tiempo, casi no pude volver a atraparlo. Días después de tu partida comencé a buscarte un nombre más ruín, uno que no se rompa cuando voy a pronunciarlo. No di con ninguno, así que supuse que estabas destinado a romperte.
Cientos de veces hablamos de cómo el fuego puede hacer que dejes de sentir dolor o que simplemente te chamusques. En otras ocasiones, nos centrábamos en cuánto puede quemar el hielo y dejar una marca incurable. Ese era nuestro juego: tentar a la suerte. Buscar el límite, llegar a la frontera y antes de traspasarla, retroceder con la velocidad que prende una mecha.

large (3)

¿Qué pasaría si Adán y Eva no hubieran probado el fruto prohibido?
Hay pecados compartidos y paraísos desdichados.
Mejor el infierno si abriga en las noches frías.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s